Sin lugar a dudas es el amo y señor de nuestra sociedad. Se puede presentar con mil disfraces diferentes y su presencia a veces cuesta de distinguir.

Cada uno de nosotros será tentado por el ego en su punto más débil. Por mucho que vigilemos siempre está merodeando por todas partes y espera a que bajemos la guardia para atacarnos. Es imposible no caer de vez en cuando en su trampa. Lo importante es darse cuenta lo más rápido posible e intentar sacudírselo como si fuera una mota de polvo.

 

     Esto que digo no es fácil de hacer porque nuestro enemigo lo aprovecha todo para fastidiarnos de la forma más sutil posible.

 

Una buena táctica para tenerlo a raya consiste en mantener el equilibro en todas nuestras actividades tanto si tienen un componente físico como intelectual. Los excesos de cualquier tipo ya sean por un comportamiento exagerado o totalmente anodino son indicadores precisos de su presencia.

 

Invito a cada uno de vosotros a ejemplificar y poner nombre a los egos que conozca. Para empezar la lista diría:

 

1.- El ego del poder. Se caracteriza por una competición sin cuartel por llegar a ser el número uno en cualquier actividad sea cual sea su carácter (político, económico, social, etc…)

 

2.- La soledad del maestro. El aislamiento en nuestras propias ideas nos puede llevar al estancamiento de las mismas y a creer que la razón esta de nuestro lado sin escuchar nunca a los demás.

 

3.- El egoísmo a ultranza. Nuestra sociedad nos incita a que acaparemos cualquier cosa, aunque no la necesitemos, y nos la quedemos para nosotros solos como si fuera un preciado tesoro.

 

4.- El ego espiritual. Es un ego muy interesante porque se intenta camuflar con diversidad de disfraces y nunca es capaz de verse su joroba. Puedo deciros que en el mundo del Reiki es muy habitual, aunque nadie quiere reconocer su ego en público. Queda muy mal reconocer que uno es egoísta cuando intenta hacer terapia de Reiki o pretende dar un curso. En realidad, a mi entender, es muchísimo peor intentar disimular porque todavía se le ve más el plumero al pavo que adopta aires de grandeza.

 

El mundo en definitiva es así y tampoco me parece tan mal porque el ego no deja de hacernos humanos y nos convierte en seres individuales.

 

Para combatir al ego se tienen que cultivar cualidades sociales que nos ayuden a ser más solidarios y compasivos. La humildad, la tolerancia, la honradez y la sencillez son buenas compañeras para combatir con eficacia al ego que nos acecha por todas partes.

 

     Esto que acabo de escribir es muy fácil de decir pero mucho más difícil de hacer porque hemos nacido y crecido en un mundo que fomenta cada día el que nos volvamos cada vez más egoístas.

 

Pensadlo bien y podréis detectar todos los momentos que habéis pensado en primera persona o participado en cualquier tipo de competición en donde lo más importante es ganar, tener éxito y volverse famoso. ¿A quien no le gusta la fama y el reconocimiento social?

 

Eso sin lugar a dudas es el ego que se presenta con sus múltiples y que si no somos conscientes de su presencia no seremos capaces de controlarlo.

 

Explicadme que estrategias usáis vosotros en vuestra lucha diaria con el ego y que resultados obtenéis.