Hoy 28 de diciembre día de los inocentes me pongo a escribir estas líneas y aprovecho para hacer balance del año. Es una práctica habitual en prensa y televisión rellenar espacios con todo lo acontecido a lo largo de los últimos doce meses.

   Personalmente procuro revisar mis propias vivencias y aprender de mis errores y aciertos. No es un ejercicio fácil de hacer porque exige un alto grado de humildad y honradez.  3feace246f5a73b32a8f3124970052d9

   Si somos capaces de llevarlo a cabo, llegaremos a las siguientes conclusiones:

1.- Errores cometidos a lo largo del año que hemos de intentar evitar porque no nos conducen a nada y suponen una pérdida de tiempo.

2.- Proyectos olvidados que hemos ido postergando por simple desidia y apatía personal.

3.- Tareas inútiles que nos distraen de ocupaciones mucho más provechosas y útiles.

   En cada uno de estos bloques yo ya he elaborado mi propio listado. Detectar nuestros aciertos y nuestros fallos es el primer paso para tomar conciencia de nuestro propio estado evolutivo. Si no somos capaces de realizar esta tarea de forma sincera, no podremos cambiar nada y nos estancaremos de forma irremediable.

   En general somos reacios a modificar cualquier cosa de nuestro entorno porque supone tomar decisiones nuevas,  afrontar riesgos y exponernos a fallos y la verdad seguir la monotonía habitual de nuestras vidas es mucho mas cómodo y confortable.

   Cada uno de nosotros ha de intentar, si quiere, cambiar hábitos, conductas y formas de relacionarse con los demás. Yo por mi parte no tengo ganas de enquistarme en discusiones con gente que no me aporta nada y que no sabe expresarse sin usar insultos y amenazas. Reconozco que no soy un santo y que mis palabras pueden ser malinterpretadas y entendidas de forma diferente al sentido que yo quiero darles. 8326440769_a2046714e3_b

  Transmitir ideas, opinar, reflexionar y debatir no es un ejercicio fácil de hacer. Personalmente no tengo ningún problema en modificar mis argumentos si tengo un interlocutor válido que me aporta un razonamiento bien elaborado y me da su propia y autentica opinión.

  Ante todo soy partidario de la libertad de expresión y de la difusión de las ideas. Estoy convencido que todos nos podemos poner de acuerdo, si hay voluntad por ambas partes, y encontrar puentes de dialogo. Aborrezco la palabra fanatismo en cualquier de sus usos y contextos. Si nos paramos a pensar existen fanáticos en todos los sitios y el mundo del Reiki no es una excepción.

   Prefiero volar libre y solo aunque sea un exiliado, que pertenecer a una bandada con unas rígidas normas que se hayan de acatar por interés del grupo porque alguien decidió en su día que era lo que tocaba. Toda norma en sí misma no es mala y puede ser incluso necesaria. Lo realmente perverso del tema es que dicha ley adquiera el rango de intocable y que no admita ningún tipo de modificación evolutiva.

  ¡Si queremos cambiar podemos…! Que cada cual decida y actué siguiendo los dictados de su propia consciencia.