Necesitamos motivos para poder reír en este mundo tan problemático que habitamos. Cada vez hay más gente cabizbaja y con la mirada perdida. Los problemas nos asaltan a cada paso y nos acosan sin cesar.

    Vivimos en un mundo tremendamente competitivo en donde hay que demostrar a cada instante que somos los mejores y que no nos podemos permitir el fracaso. Hay multitud de situaciones en las que nos hundimos porque hemos perdido nuestro trabajo, roto una relación afectiva o enemistado con la familia.

    En estos momentos se necesita mucha ayuda para poder reír. Existen muchos métodos para intentar superar las crisis personales que atravesamos en nuestra existencia. Se puede recurrir a sistemas de autoayuda más o menos eficaces. También es factible la vía del autoconocimiento personal a través de prácticas que nos ayudan a gestionar mejor nuestras emociones.  clown-36701_960_720

    Sin lugar a dudas hacer Reiki, aprender PNL o estudiar psicología nos pueden ser muy útiles para lograr un equilibrio emocional más estable. Por supuesto existen más vías diferentes a las que he nombrado y cualquier camino que uno escoja puede ser válido para llegar a ser más felices.

    Quizás nuestra búsqueda más preciada en cuando tenemos nuestras necesidades de supervivencia resueltas, sea hacer algo para alcanzar la felicidad.

    Mientras estamos trabajando en todo ello, siempre viene bien divertirse un rato e ir a ver un payaso. Es una actividad que recomendaría no dejar de hacer de vez en cuando y que resulta muy gratificante.

    Poca gente es tan eficaz como un payaso para conseguir que durante un buen rato olvidemos nuestras preocupaciones y que en nuestra cara aflore una sonrisa e incluso una carcajada.

    Desde aquí quiero reivindicar el trabajo de todos los payasos sean o no profesionales, hagan o no su función en un circo o casa particular. Probemos nosotros mismos un día a intentar hacer payasadas y comprobaremos lo difícil que es hacer reír al público.  clown-1295519_960_720

    Todavía tiene más mérito los payasos que van por las habitaciones de los niños hospitalizados o los que actúan en lugares especialmente castigados por la pobreza o los conflictos bélicos.

    Seamos desde hoy mucho mas comprensivos con los payasos y otorguemoles el reconocimiento que se merecen. Estas líneas no dejan de ser mi particular homenaje a su labor.